Podría decirte muchas cosas hoy. Las escucharías en silencio y me mirarías como si estuviera loca.
Podría recordar más de cien momentos en los que he sido tu peque. Cuando nos quedábamos esperando a la ama y a Lucía en alguna terraza de Cambrils. Recrear mañanas de domingo. Aquellos paseos por Ateaga.
Podría emocionarme mientras te lo voy contando y tú te incomodarías.
Pero hoy solo necesito que sepas una cosa: asko maite zaitut aitatxo! Y aquí estoy. Ahora soy yo quien quiere darte la mano y llevarte donde necesites.


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